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Recuperar más frutas y verduras para mejorar la salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo insuficiente de frutas y verduras está asociado una mala salud y a un mayor riesgo de padecer enfermedades no transmisibles. De hecho, estudios recientes estiman que puede llegar a causar millones de muertes por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares al año en el mundo.

Mejorar la nutrición es uno de nuestros grandes ejes de trabajo y, por eso, desde el Banco de Alimentos ponemos todo nuestro empeño para recuperar y hacer llegar estos productos frescos también a aquellos en situaciones más vulnerables. Este compromiso con nuestras asociaciones beneficiarias se ha hecho aún más fuerte todavía en el marco de la pandemia de COVID-19 y la crisis económica, que ha provocado un aumento exponencial de las personas que necesitan nuestra ayuda para acceder a estos alimentos.

Por eso no podemos dejar de mencionar a la cooperativa Mercoop y a numerosos puestos del Mercado de Abasto, gracias a los cuales hemos conseguido recuperar más de 10.000 kg de fruta y verdura frescas en menos de dos meses, que han sido entregados a más de 420 organizaciones sociales (comedores comunitarios, merenderos, hogares, centros comunitarios, etc.).

En los próximos meses seguiremos trabajando, no solo por llegar cada día a más personas, sino también por mejorar la calidad de su nutrición a través de los alimentos que entregamos.

#Copate con la colecta del banco

El Banco de Alimentos invita a sumarse a la colecta de leche 2020. Buscamos recolectar leche en polvo y larga vida, que será posteriormente distribuida entre las 421 organizaciones sociales beneficiarias (comedores comunitarios, merenderos, apoyos escolares, hogares, centros comunitarios, salas cuna, centros de día y rehabilitación, guarderías y otras organizaciones).

Desde el año 2006 la Fundación organiza esta campaña, que en 2019 contó con la participación de más de 100 instituciones y logró recolectar más de 30.000 kg de leche, entre leche en polvo y larga vida.

¿Por qué leche?

La leche es un alimento vital para el desarrollo de los niños. El 75% de los beneficiarios asistidos por la Fundación, son niños de 0 a 12 años pertenecientes a sectores vulnerables. El Banco de Alimentos busca garantizar el consumo de leche en los menores, para asegurar una correcta alimentación y por consiguiente un adecuado desarrollo.

 

¿Cómo se instrumenta la colecta?

En 2020, y frente a la situación que exigen los protocolos debidos a la pandemia por Covid-19, la realizaremos de forma 100% virtual, solicitando la colaboración a través de una donación de dinero, que se utilizará para la compra de leche. Estimamos que una donación de $50 equivale a 1 litro de leche, por lo que habilitaremos canales de recaudación virtual para acceder a diferentes montos, acorde a la posibilidad de sus colaboradores.

 

¿Cómo participar?

Podés realizar tu donación de

O podés sumarte donando otro monto acá.

¿Quiénes se suman?

Este año, contamos con el apoyo de Marcas Crowbranding y Madketing, que nos ayudan en la difusión y contacto con posibles aliados. Además, ya se sumó el Club Atlético Talleres, que enmarca la colecta en las celebraciones por su aniversario.

¿Qué nos motiva?

Todos los años, #LaColectadelBanco busca superarse para asegurar que los niños cordobeses tengan acceso a una alimentación saludable.  Buscamos gente comprometida, solidaria, buena onda. ¡COPATE!, colaborando por aquellos que más nos necesitan. Esperamos contar con su apoyo y hacer entre todos una Córdoba más solidaria.

Que la comida no se tire

Ser conscientes de la pérdida y desperdicio de alimentos es el punto de partida. La FAO (organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) advierte que “Cada vez resultará más difícil alimentar a la población mundial de forma sostenible. Se prevé que la demanda mundial de productos agrícolas aumentará entre un 35% y un 50% entre 2012 2050 a resultado del crecimiento demográfico. Satisfacer esta demanda ejercerá todavía más presión sobre los recursos naturales del mundo y puede provocar importantes daños ambientales.”

En Argentina se estima que se pierden 14.5 millones de toneladas de alimentos durante las etapas de producción, procesamiento y distribución de la cadena de suministro. Y que se desperdician anualmente 1.5 millones de toneladas de alimentos a nivel de minoristas o consumidores.

Por otra parte, en el país la inseguridad alimentaria (personas que afrontan incertidumbres sobre su capacidad para obtener alimentos y se han visto obligadas a reducir la calidad o la cantidad de alimentos que consumen) de niños y niñas viene en franco crecimiento, junto al aumento de nivel de pobreza e indigencia. Son cara y contracara de una dura realidad a la que nos toca enfrentar.

Es por eso que reducir la pérdida y el desperdicio alimentario se torna una medida urgente y necesaria. Los bancos de alimentos recuperan y entregan millones de kilogramos al año, pero tiene que estar acompañada de una toma de conciencia por parte de todos los consumidores.

Vos también podés sumarte a #QueLaComidaNoSeTire

Continúan las capacitaciones virtuales

La Fundación no sólo trabaja para acercar alimentos a organizaciones sociales, sino que busca acompañarlas en su labor diaria y ayudarlas a que puedan desarrollar todo su potencial. Para ello, el área de nutrición y capacitaciones organiza permanentemente jornadas de charlas y talleres que sean de utilidad a los referentes.

En contexto de pandemia, las capacitaciones pasaron a la virtualidad y se dictan a través de la plataforma Facebook Live para el grupo cerrado de Organizaciones Beneficiarias que forman parte. Los responsables de las organizaciones pueden conectarse, asistir y realizar consultas a los capacitadores mediante estas herramientas tecnológicas.

Así, en lo que va del año ya se dictaron 10 capacitaciones: 8 fueron talleres de cocina (uso de legumbres, frutas, verduras, papa, soja texturizada, maní y panadería)  y 2 sobre otras temáticas: herramientas administrativas y contables y acercamiento a conceptos legales.

Los talleres de cocina son organizados junto a Embotelladora del Atlántico y la Escuela de Gastronomía Pimienta Negra. Para la capacitación sobre herramientas contables contamos con la ayuda de la voluntaria Cra. Sofía Goldstein y el Dr. Martin Maceda de Copas de Leche y Comedores Asistidos del Ministerio de Desarrollo Social brindó la charla sobre temas legales.

Para los próximos días están programados nuevos talleres de cocina (viernes, 11.00 hs), un conversatorio con el chef Julio Serna (Escuela Pimienta Negra) y una jornada sobre inocuidad alimentaria, con la responsable del área de calidad de la Fundación.

Seguimos fortaleciendo a nuestras organizaciones, apoyando su enorme tarea. Seguimos #RescatandoSonrisas

 

Organizaciones en pandemia: así trabajan

Desde que se estableció el distanciamiento social obligatorio en marzo de 2020, las organizaciones sociales (OS) tuvieron que adaptar sus servicios a la nueva realidad. Durante las primeras semanas de cuarentena, de las 310 OS que integraban en ese momento la red de entidades beneficiarias, el 63% continuaba brindando alimentos. Con el correr de los días y a medida que se flexibilizaban algunas actividades, casi todas volvieron a trabajar de distinta manera. Hoy son solamente tres las OS que cerraron sus puertas definitivamente.

A su vez, la gran crisis económica que dejó la pandemia por coronavirus provocó un aumento importante en las OS (comedores, merenderos, copas de leche y otras organizaciones sociales) que requieren asistencia de la fundación. Hoy el banco de alimentos Córdoba trabaja con 410 entidades regulares, lo que significa un aumento de un 32%.

De acuerdo a un relevamiento de datos propio, la fundación detectó que los comedores no sólo se encontraron asistiendo a los niños y niñas beneficiarias, sino que debieron aumentar sus raciones para poder alcanzar a todo el grupo familiar. Cada OS que recibe alimentos asiste a un promedio de 45 familias. Y cada familia está compuesta por un promedio de 6,2 personas integrantes.

Por cuestiones sanitarias, las entidades cambiaron su modalidad de funcionamiento. Actualmente, muchas preparan grandes cantidades de raciones y realizan entregas de viandas a las familias del barrio. Otras, entregan módulos de alimentos para que cada familia realice las preparaciones en su hogar.

      

Ante esta situación -gracias a las campañas y nuevas donaciones-  el banco de alimentos pudo incrementar su volumen de operaciones, pasando de 110.000 kgs de alimentos entregados en marzo a casi 400.000 kgs entregados en junio de 2020. Por otro lado, los beneficiarios finales crecieron un 380%: de 26.000 personas en marzo a 101.000 personas en junio, que reciben alimentos de la fundación a través de las organizaciones sociales.

Asimismo, la lista de espera de comedores y otras entidades que desean recibir alimentos también se ha visto incrementada: de 162 pasaron a un total de 292 en cuatro meses. Son organizaciones que se encuentran en funcionamiento, pero que aún no reciben productos del banco de alimentos, que hoy se encuentra al límite de su capacidad operativa.

Crece el hambre en América Latina ¿qué hacer?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) publicó recientemente un informe que refleja la situación de la seguridad alimentaria y nutrición en el mundo. Las conclusiones son poco alentadoras: durante 2019 47,7 millones de personas se vieron afectadas por el hambre en América Latina y el Caribe.
La cifra resulta más que preocupante, porque es el quinto año consecutivo en el cual aumenta este indicador. De continuar con esta tendencia, será imposible de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2030, que persigue la erradicación del hambre por completo para ese momento.
Según el balance, el 7,4 por ciento de la población de Sudamérica en estos momentos se enfrenta al hambre y para 2030 el porcentaje subirá al 9,5 %. Cabe destacar que este informe no tiene en cuenta la crisis mundial por el coronavirus, por lo que la situación puede ser aún peor.
Ya es sabida la triste historia de desigualdad que afecta a nuestro continente, en donde se presenta -hoy más que nunca- esta paradoja: América Latina es una de las despensas de alimentos para el mundo, pero no puede alimentar a su población más vulnerable.
La pregunta ¿qué hacemos para evitar la inseguridad alimentaria? se responde automáticamente con un rotundo “dieta más saludable para todos”. Pero esto nos enfrenta a otra situación: el costo económico de una dieta saludable actual, supera el umbral internacional de la pobreza, lo cual la hace imposible de adquirir para la población pobre.
El problema del hambre no se trata de una cuestión de productividad, sino un grave problema de pobreza, desigualdad, crisis económicas, conflictos y más. Por lo tanto, su solución depende de un enorme compromiso de todos los sectores.
Los bancos de alimentos están trabajando desde hace tiempo en este sentido.

Día de la gastronomía sostenible

El concepto de gastronomía sostenible se refiere a la cocina que tiene en cuenta el origen de los ingredientes, cómo se cultivan y cómo llegan a nuestros platos. Esto es, la preparación de los alimentos sin desperdiciar recursos y sin perjudicar el medio ambiente o la salud.

Por esto, en 2016 la ONU designó al 18 de junio como el Día de la Gastronomía Sostenible. La decisión de celebrar este día reconoce la gastronomía como una expresión cultural de la diversidad natural y cultural del mundo. Es una forma de aprecian los productos regionales y de estación, preservando las tradiciones culinarias de cada lugar.

Desde chefs internacionales a la cocina de cada hogar, siempre se recomienda la cocina sostenible. “No podemos permitirnos el lujo de desperdiciar el 30% de lo que producimos”  afirma Joan Roca, celebridad de la cocina española. A estas voces se suman las de la destacadas chefs Carme Ruscalleda o Elena Arzak que destacan que “la racionalidad y la conciencia en la cocina son importantes para combatir el desperdicio”.

Desde el Banco de Alimentos trabajamos fuertemente la sustentabilidad, dado que uno de los pilares de su existencia refiere al #DesperdicioCero.

Todos podemos sumar para reducir el desperdicio de alimentos, aquí compartimos algunos consejos brindados por la FAO

  • Pequeñas cantidades: Sirve o come porciones de comida más pequeñas en tu casa y comparte con tus amigos en los restaurantes, en caso de que las porciones sean muy grandes.
  •  Reutiliza tus sobras: Guarda tus sobras para otra comida o utilízalas en un plato diferente.
  • Compra sólo lo que necesitas: Sé inteligente con tus compras. Haz una lista de lo que necesitas y procura seguirla. No compres más de lo que puedes consumir.
  • Deja los prejuicios a un lado: Compra frutas y verduras “feas” o irregulares. Son igual de buenas, pero un poco diferentes.
  • Revisa tu refrigerador: Almacena los alimentos a una temperatura entre 1 y 5 grados centígrados para una frescura y una vida útil máximas.
  • Primero en entrar, primero en salir: Trata de usar productos que habías comprado anteriormente. Mueve los productos más viejos al frente y coloca los más nuevos en la parte posterior.
  • Entender las fechas: “Consumir antes de” indica una fecha en la que el alimento es seguro para ser consumido, mientras que “Consumir preferentemente antes de” significa que la calidad del alimento es mejor antes de esa fecha, pero sigue siendo seguro para el consumo después de esta. Otra fecha que se puede encontrar en los paquetes de alimentos es la de “Caducidad”, la cual es útil para la rotación del inventario para los fabricantes y minoristas.
  • Compostar: Algunos desperdicios de alimentos pueden ser inevitables, así que ¿por qué no instalar un contenedor de compost?
  • Dona el excedente, compartir es vivir.

Nutrición, materia pendiente para Argentina

¿Cómo nos alimentamos los argentinos? ¿Estamos realmente bien nutridos? Estas son algunas de las preguntas que intenta responder la última ENNyS, herramienta que brinda información clave para realizar un diagnóstico sobre el estado nutricional, los patrones alimentarios y hábitos de consumo de la población. En esta oportunidad, se entrevistaron a 21.358 casos de todo el país, a través de encuestas, mediciones antropométricas y bioquímicas.

Entre las principales conclusiones, se advierten indicadores que realmente preocupan, como los siguientes:

  • Más de del 40% de la población de 5 a 17 años tiene exceso de peso.
  • El exceso de peso está presente en casi el 68% de la población adulta.
  • Los grupos sociales de menores ingresos evidenciaron mayores índices de exceso de peso, y mayor prevalencia de obesidad.

Estos números son un reflejo de cuáles son actualmente nuestros hábitos de consumo en alimentación, donde los datos arrojados siguen siendo inquietantes:

  • Los niños y adolescentes son quienes más consumen bebidas artificiales con azúcar, al menos una vez al día.
  • El 36% de la población refirió haber consumido golosinas (caramelos, alfajores, chupetines, chicles, barras de cereal, etc.) dos veces por semana o más.
  • Los hogares con bajos ingresos consumen 2 veces más cantidad de productos de copetín que los sectores de mayores ingresos.

Muchos de los hábitos son resultado de las influencias que el entorno genera, que de alguna manera lleva a reforzar ciertas conductas. Al respecto, el informe  también es categórico:

  • El 23,5% de la población de 13 años y más declaró que compró algún alimento y/o bebida en la última semana porque lo vio en una publicidad.
  • Al 71,2% de los niños y adolescentes escolarizados, la escuela le provee a veces o siempre facturas, productos de pastelería, galletitas dulces y/o cereales con azúcar.
  • Sólo 2 de cada 10 estudiantes reportan que su institución siempre les provee frutas frescas.

Estos datos, entre otros, confirman que nuestros niños y adolescentes son quienes mayoritariamente se encuentran expuestos a un entorno obesogénico, que fomenta el consumo de alimentos y bebidas que deberían consumirse muy esporádicamente.

Los resultados son contundentes y nos interpelan a  tomar medidas urgentes para revertirlos. Tienen que estar presente en la agenda de política pública, además de la reflexión cotidiana. En este contexto ¿Es posible una mejor nutrición nacional?

Acá podes tener acceso al informe completo