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Solidaridad en la línea de fuego

Dante Martínez es presidente de Cristopol, red integrada por servidores de la fuerza policial que buscan tender una mano donde hace falta. En esta oportunidad, acercaron alimentos recuperados por el Banco de Alimentos Córdoba, a los bomberos voluntarios que se encuentran combatiendo los distintos focos de incendio en las Sierras. Cuenta cómo fue la experiencia de acompañarlos.

“Gracias al interés de dos integrantes de nuestra red que viven en la zona, nos permitieron llegar a una de las bases que se encontraban combatiendo el incendio cerca del puente de Bialet Masse”. Esta base se usaba por los bomberos para recargar bidones de agua, y así subían por el cerro los seis kilómetros que los separaban del fuego.

Allí encontraron socios fundamentales: “Nos sorprendió que estuvieran presentes los motoqueros, que se habían sumado de forma voluntaria. Ellos nos comentaban que usan esos senderos con sus motos enduro, es una travesía que hacen habitualmente y que conocen cada piedra de la montaña,” relata Dante.

Este conocimiento fue clave para un rescate: “En un momento, a un bombero lo bajaron bastante descompensado, porque -mientras estaba combatiendo un frente de fuego-  el viento lo encerró.  El motociclista lo vio y lo pudo rescatar, porque si no hubiera quedado ahí descompuesto. Al bajarlo, lo asistieron y lo pudieron sacar adelante”. Entre otras necesidades, Dante cuenta que la asistencia también se debía a que “muchos se cortaban los dedos o venían raspados por las ramas cuando bajaban”.

Además de agua y frutas, describe que desde Cristopol acercaron contención espiritual: “llevamos una palabra de esperanza, para que vean que no están solos”.

Como reflexión de esta experiencia, Dante cuenta que lo invadieron dos sensaciones: impotencia frente al fuego por un lado, y admiración por otro. “Aun cuando uno les veía el rostro cansado y lleno de cenizas, un bombero le preguntaba al otro cómo estaba y respondía: de diez, dispuestos a seguir subiendo.” Destaca la voluntad incansable de cada uno: “Pienso que subir y estar ahí solo frente al fuego son de esas cosas que sólo hacemos por amor, no?” finaliza.

Organizaciones en pandemia: así trabajan

Desde que se estableció el distanciamiento social obligatorio en marzo de 2020, las organizaciones sociales (OS) tuvieron que adaptar sus servicios a la nueva realidad. Durante las primeras semanas de cuarentena, de las 310 OS que integraban en ese momento la red de entidades beneficiarias, el 63% continuaba brindando alimentos. Con el correr de los días y a medida que se flexibilizaban algunas actividades, casi todas volvieron a trabajar de distinta manera. Hoy son solamente tres las OS que cerraron sus puertas definitivamente.

A su vez, la gran crisis económica que dejó la pandemia por coronavirus provocó un aumento importante en las OS (comedores, merenderos, copas de leche y otras organizaciones sociales) que requieren asistencia de la fundación. Hoy el banco de alimentos Córdoba trabaja con 410 entidades regulares, lo que significa un aumento de un 32%.

De acuerdo a un relevamiento de datos propio, la fundación detectó que los comedores no sólo se encontraron asistiendo a los niños y niñas beneficiarias, sino que debieron aumentar sus raciones para poder alcanzar a todo el grupo familiar. Cada OS que recibe alimentos asiste a un promedio de 45 familias. Y cada familia está compuesta por un promedio de 6,2 personas integrantes.

Por cuestiones sanitarias, las entidades cambiaron su modalidad de funcionamiento. Actualmente, muchas preparan grandes cantidades de raciones y realizan entregas de viandas a las familias del barrio. Otras, entregan módulos de alimentos para que cada familia realice las preparaciones en su hogar.

      

Ante esta situación -gracias a las campañas y nuevas donaciones-  el banco de alimentos pudo incrementar su volumen de operaciones, pasando de 110.000 kgs de alimentos entregados en marzo a casi 400.000 kgs entregados en junio de 2020. Por otro lado, los beneficiarios finales crecieron un 380%: de 26.000 personas en marzo a 101.000 personas en junio, que reciben alimentos de la fundación a través de las organizaciones sociales.

Asimismo, la lista de espera de comedores y otras entidades que desean recibir alimentos también se ha visto incrementada: de 162 pasaron a un total de 292 en cuatro meses. Son organizaciones que se encuentran en funcionamiento, pero que aún no reciben productos del banco de alimentos, que hoy se encuentra al límite de su capacidad operativa.