Calidad: Buenas Prácticas en acción

La Fundación lleva adelante un programa de calidad que resulta transversal a todas las actividades usuales, en su trabajo diario de recuperar y entregar alimentos. Por ello, es que desde el año 2014 certifica la norma  324:2010 de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), a través del organismo de certificación IRAM Argentina.

“Las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) son una serie de prácticas y procedimientos que se encuentran
incluidos en el Código Alimentos Argentino (CAA) desde el año 1997 -por lo que son obligatorias
para los establecimientos que comercializan sus productos alimenticios en el país- y que son una herramienta
clave para lograr la inocuidad de los alimentos que se manipulan en nuestro país.” (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica – Gobierno de la Nación)

 

En Córdoba; donde recibimos, almacenamos, clasificamos y entregamos un promedio de 150.000 kg de alimentos por mes, resulta fundamental cumplir con estas normas para garantizar la seguridad e inocuidad de los productos que manipulamos. Ese compromiso, nos permite asumir la responsabilidad necesaria ante nuestros más de 17.000 beneficiarios, para asegurarles que los alimentos no causarán ningún daño.

IRAM es el Instituto Argentino de Normalización y Certificación y es la organización que desde 2014 certifica el cumplimiento de las normas BPM en la Fundación Banco de Alimentos. Cada semestre, sus representantes auditores se acercan a controlar que esto así sea. De la misma manera, cada dos años realizan una auditoría de recertificación en la que vuelven a revisar procedimientos, registros y capacitaciones para que el alcance de especificado se cumpla de manera fehaciente.

En este marco, el pasado jueves 25 de octubre, superamos una nueva auditoría de cumplimiento. Desde IRAM nos visitaron María Fernanda Montoya (Gerente Adjunta) y Diego Alejandro Gordo (auditor responsable) que conformaron el equipo auditor.  En su visita recorrieron las instalaciones, realizaron seguimiento de los lotes y partidas, se involucraron en todos los procesos y controlaron registros, procedimientos e instructivos de las diferentes actividades.

Todos estos actores y acciones involucradas constituyen la herramienta más efectiva para que tanto nuestros donantes como nuestros beneficiarios se queden tranquilos y sepan que los alimentos que distribuimos están aptos para ser consumidos.

 

 

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